Orientaciones para la docencia en línea para cursos de primer año

¿Qué importancia tienen estas orientaciones?

Las orientaciones que a continuación se presentan, se han elaborado con el fin de apoyar la labor de las y los docentes que realizan clases en el primer año académico en un contexto de urgencia sanitaria.

Es sabido que el paso del colegio a la universidad es un proceso complejo y desafiante para los nuevos estudiantes. Este proceso de transición y de ajuste se constituye a través del diálogo entre las trayectorias individuales de aprendizaje, y la cultura académica y social de la institución a la cual está llegando.

En este período de transición se manifiestan ciertas tensiones en cada estudiante; se tensionan sus proyectos de vida y de opción vocacional, al mismo tiempo que se desarrollan redes sociales de apoyo, confianza e intimidad con la institución (Gallardo, 2019). Además, las y los estudiantes se enfrentan a nuevas formas de exigencia académica y de aprender a pensar más allá del sentido común; se confrontan a una nueva cultura, nuevos lenguajes y nuevas relaciones que les implica desprenderse de actitudes, valores y comportamientos aprendidos, y aprender otros nuevos. Es una etapa crucial de decisiones en las que se juega la continuidad de sus estudios. En este escenario el rol del profesorado es clave. Se reconoce que las y los docentes de primer año son quienes deben interactuar con las vicisitudes del estudiantado y se espera su apoyo, colaboración y valoración de esta diversidad para que las y los estudiantes logren sus aprendizajes del primer año universitario de manera exitosa y fortalecida.

Para ello se requiere una formación pertinente que responda a este periodo de transición, desde un acompañamiento acogedor e integral, y con calidad formativa.

La calidad formativa en los procesos de enseñanza, fundamentalmente, implica considerar metodologías de aprendizaje y procedimientos evaluativos coherentes con la profundidad y el alcance de los resultados de aprendizaje esperados, que le permitan al estudiante experimentar tareas significativas y que lo movilicen en la elaboración de respuestas lo más integrales, complejas y multidimensionales posibles. Este diseño de proceso formativo debe ser planificado de manera contextualizada, para que sea significativo, y para que la y el estudiante logre transitar hacia los niveles cognitivos superiores y autónomos esperados.

En este entorno de pandemia que nos obliga a operar en modalidad virtual, se hace necesario tener ciertas consideraciones que permitan a las y los docentes organizar la enseñanza y las estrategias de los aprendizajes en una modalidad no presencial, sin dejar de lado las características de las y los estudiantes, la pertinencia educativa y la calidad formativa.

Por todo lo anterior apelamos, además, a la flexibilidad tanto de las y los docentes como a la flexibilidad formativa, de acuerdo con las posibilidades que nos entrega este espacio virtual y de realización de actividades educativas y a las herramientas disponibles en la plataforma U-Cursos, entre ellas Zoom o Meet Hangouts de Google.

El foco de estas orientaciones para la docencia remota en el primer año de la Universidad de Chile se centra en:

  • (i)  la planificación de la enseñanza;
  • (ii)  el clima de aula y las relaciones interpersonales;
  • (iii)  las expectativas;
  • (iv)  la motivación;
  • (v)  la retroalimentación; y
  • (vi)  el desarrollo de la autonomía de las y los estudiantes.

En cada apartado se realiza una breve descripción de la temática, se incorporan comentarios de estudiantes de primer año extraídos del Estudio de Experiencia en Docencia Remota de Emergencia de los Estudiantes de la Universidad de Chile (primer semestre 2020) y se entregan recomendaciones al respecto.

A continuación, entregamos una breve aproximación al Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) a fin de contextualizar esta herramienta de comunicación educativa.